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Ya soy coach: ¿dejo mi trabajo por cuenta ajena?

¿Debería dejar mi trabajo por cuenta ajena si ya soy coach?

Uf. La respuesta a esta pregunta es enormemente complicada. No hay respuesta cerrada, si o no, porque seguramente tú te encuentras en una situación distinta del que está leyendo esto a tu lado “cibernético”.

A ver. Yo jamás te aconsejaría que dejases tu trabajo solamente por el hecho ser ya coach, tener un par de clientes, y querer dedicarte a ello full time. Pero jamás te aconsejaría tampoco permanecer indefinidamente en un trabajo que te frustra, no te satisface, no te pone a prueba, no te motiva o incluso te hace infeliz.

Como ves, entre ambos extremos, el sí o el no, hay zonas grises y pasos que puedes seguir.

Desde mi propia experiencia, mi consejo es que no dejes tu trabajo hasta tener un plan de acción claramente definido y definitivo para tu negocio de coaching. Te hablo desde la experiencia propia y la de muchos de mis clientes.

Yo estuve tres años compaginando el coaching con un trabajo que absorbía entre 12 y 14 horas de mis días entre semana.

Dormía 4.5 horas diarias. El tiempo que pasaba en el autobús, ida y venida al trabajo, lo aprovechaba para leer todo tipo de contenidos sobre WordPress, marketing online, diseño web y posicionamiento, además de mucha literatura sobre filosofía, psicología, neurociencia, etc. Ya en casa, bien tenía mis sesiones de coaching concertadas con algún cliente que había conseguido a través de mi web End2EndCoaching, o me dedicaba a diseñar mi proyecto y estudiar WordPress y diseño web, ya de forma práctica.

No se trata de ponerse a hacer las cosas rápido, sino con cabeza y fundamento. El error de muchos negocios, ya sean online u offline, es justamente ese: ir con prisas.

dejo mi trabajo

Ya soy coach. ¿Dejo mi trabajo?

Ni tanto, ni tan calvo

Pero ojo: tampoco es plan de postergar o empezar a sobre-formarse, a veces esto no es más que una excusa (buenísima) ante el enorme desafío que se avecina.

De hecho, mucho más común en nuestra profesión es el caso de quienes posponen tanto, que al final, se olvidan de que hubo un tiempo en que habrían querido ser coaches.

Como no nos atrevemos a xxx (lo que sea, dejar el trabajo y su estabilidad, nómina y seguridad, o a empezar a dar coaching, a tener que vender un servicio, etc.) tendemos a querer que todo sea absolutamente perfecto, sin un minúsculo error, sin una falta de ortografía, sin un ápice de duda y muchas veces con sobre-formación.

¿Sabes qué? Que eso es imposible. Si esas son tus excusas, háztelo mirar.

Hay un término medio entre la parálisis del miedo y la imprudencia, cada cual tenemos el nuestro (aunque muchas veces pasamos de reconocerlo); pero no podemos siempre echar la culpa de nuestra parálisis a que las cosas todavía no están en perfecto estado. De ahí la necesidad de adquirir más y más formación.

En casa del herrero, cuchillo de palo

Creemos… No. Mejor: Justificamos nuestra inacción pensando que, con lo que sabemos…

  • No tenemos suficientes conocimientos
  • No estamos suficientemente capacitadas/os
  • No somos lo suficientemente buenas o válidas
  • No estamos a la altura de otros coaches
  • Cada cual tendrá su excusa favorita para justificar su parálisis.

Quizá estás pensando que seguir formándote y seguir formándote no es parálisis. Al fin y al cabo, estás en activo, ¿no? Bueno, pues depende del tiempo que lleves haciéndolo y si estás combinándolo con la práctica real del coaching. Si estás rellenando con formación constantemente, es casi seguro que hay algo que te está limitando o paralizando: el miedo a ponerte en marcha y tomar el paso definitivo, sea cual sea. Para unos será “venderse”, para otros ejercer el coaching, para otros que ya han pasado esas fases, dejar su trabajo, etc.

En resumen, aquello que se supone que trataremos de evitar en nuestros coachees y clientes, no nos lo aplicamos a nosotros mismos. Ya se sabe, en casa del herrero…

dejar trabajo coach

Evalúa: aplícate el cuento

Por todo lo anterior, yo te aconsejaría evaluar tu propia situación en el presente. Con qué cuentas para empezar, y qué objetivo te has propuesto. No se trata de ser temerario, pero tampoco de ser miedica. Hazte un poquito de self-coaching e identifica qué es lo que te está limitando.

Si eres de los que hace años que acabó sus primeros estudios de coaching, pero sigue formándose, para perfeccionar sus conocimientos, técnicas, métodos… y nunca llega la hora de ponerse a HACER coaching de una vez por todas, más que a amigos o conocidos… entonces… sí, háztelo mirar. Tal vez es que tu misión no es ser coach, o no te lo tomas en serio (por mucho que intentes aparentarlo con súper mega híper formación), o te da miedo tener que salir ahí fuera a buscar clientes.

También puede ser que los síntomas sean iguales que los que acabo de describir, pero en tu caso sí que tienes o has tenido algunos clientes y, aun así, no te sientes todavía preparada/o para dejar tu trabajo. En ese caso, es casi seguro que es que tienes miedo a la incertidumbre, a la inseguridad que supone dejar la estabilidad que tienes ahora. Esto tiene más fácil arreglo, en mi opinión. Creo que la solución, o al menos el camino hacia ella, es tener un plan de acción claro y bien definido, con objetivos SMART etc. Bueno, esto es una frase muy corta para un proceso muy largo, complejo y laborioso.

Conclusión

Seguro que te has dado cuenta de que hemos ido, muy rápidamente, pasando por las mismas fases de un proceso de coaching al uso:

Identificación: ¿Cuál es el problema, la cuestión acuciante, la situación presente?

Cómo hago para empezar a dedicarme al coaching, no sé si dejar mi trabajo para dedicarme al coaching, he estudiado coaching y ahora qué…

Evaluación: ¿Qué conclusiones saco en claro de la identificación del problema?

Tratar de analizar y evaluar dónde quiero llegar, cuál es el resultado que quiero obtener y qué es lo que posiblemente esté limitándome. Por ej.: Quiero dedicarme al coaching, pero no sé cómo ponerme en marcha. Mejor me formo un poco más. Quizá estoy postergando o no. Quizá lo quiero todo perfecto antes, pero ¿cuál es la razón real? Es miedo a “venderme”, a ejercer y no estar a la altura, a fracasar, a vivir del coaching, a dejar mi trabajo actual, a enfrentarme a alguien si decido hacerlo… Etc.

Opciones: ¿Qué diferentes opciones tengo para lograr ese objetivo?

En primer lugar, identificado el miedo o la creencia limitante o el obstáculo principal, tratar de generar una lista de opciones para eliminarlo y, consecutivamente, identificar las opciones para conseguir el objetivo, con el fin de tomar una decisión. Si mi miedo es empezar a tener que conseguir clientes, será distinto de si mi miedo es dejar el trabajo que tengo actualmente, por ejemplo.

Toma de decisiones: de todas esas opciones, ¿con cuál sigo adelante?

No necesita explicación.

Plan de acción basado en la decisión tomada: ¿qué diferentes pasos he de seguir para lograrlo?

Trazar una hoja de ruta a la que sepamos podemos ceñirnos, pero a la vez lo suficientemente motivadora. Si es posible… ¡que no incluya mucha formación!

Si tu plan de acción ha sido cuidadosamente diseñado, tiene unos resultados bien claros, definidos y deseados, y se basa en una buena reflexión, quizá tengas que ir reajustándolo de vez en cuando, pero seguramente lo lograrás.

Un último consejo, no podía faltar

Siendo web coach, no podía faltar un consejo referente a uno de tus mejores canales potenciales de venta: tu sitio web.

Todo coach que se precie tiene una web. Ahora bien, el 99% de sus webs son un desastre. Fíjate si estoy segura de esto que te propongo un reto:

Si eres capaz de encontrar y decirme una web de coaching (que no sea la mía, ni ninguna de las que yo he diseñado, ¡claro!) que consiga al menos 5 contactos de clientes potenciales al mes (y las pruebas), te hago una web básica gratis (tú pones el dominio y alojamiento, claro, encima, ¡no voy a pagar yo!).

Así de segura estoy de que no la vas a encontrar. Así que, cuando por fin decidas ponerte a ello, y montar tu negocio de coaching, y después tu negocio online mediante una web, no me hagas como la mayoría de los coaches, tener una web que es un desastre.

Si quieres que tu web sea un canal de ventas potenciales que de verdad cumpla esa función, no dudes en consultar conmigo.

Créditos Imágenes| Diseñadas por Freepik

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